Música de Chile
Abril 16, 2000
Entre la Cuncuna, Cachureos y Pokémon
Armendáriz Azcárate, Maite (2000)
Más allá de que en un rincón del alma cada cual tiene su canción, ¿qué puede significar la música para un niño…? Profesores, cultores y difusores analizan tanto los fundamentos educativos como lo que hoy se canta y se escucha entre los más chicos.

El segundo encuentro de la canción infantil se realiza este mes en el Centro de Extensión de la Universidad Católica. El programa contempla la presentación en vivo durante los fines de semana, a las 19 horas, y los domingos, también a mediodía, de grupos como Mazapán, Tiramizú, Zapallo, Acuarela, Agualuna y Tralalí y los compositores e intérpretes Manuel López, Soraya Jacob, Josefina Laval y el personaje Pin Pon.

Una mesa redonda está prevista para el miércoles 19 de abril, a las 19 horas. Según informó el coordinador Sergio Candia, durante el encuentro, patrocinado por el Instituto de Música de la UC, artistas y profesores analizarán los diversos principios musicales y educativos hoy vigentes y de paso pretenden encarar los desafíos que en este ámbito plantea la reforma educacional.

En opinión del profesor Sergio Candia, psicólogo y director del Estudio MusicAntigua UC, cuando se habla de música infantil se está pensando en las canciones o melodías que los adultos crean para niños, pero en realidad es aquel conjunto de sonidos y sonoridades que los niños hacen, imaginan y recuerdan. Carmen Lavanchy, profesora de la Universidad de Los Andes e integrante del grupo Mazapán, sabe que por música infantil, por lo general, se entiende aquella bien sonsoneteada y gritada para que los más chicos se entretengan y no molesten. "Pero ha sido la necesidad del hombre de comunicarse por medio de sonidos la que está en su origen".

Los primeros Do, Re, Mi

A la hora de encarar la música infantil sobresalen diferentes áreas o categorías. Olivia Concha, docente de Metodología en la pedagogía Musical de la Universidad de La Serena, explica que aquella música elaborada en la Academia para niños, pero para ser tocada por adultos, se ubica en un repertorio de concierto, pensado por artistas que perfilan el mundo infantil mediante composiciones marcadas por sonoridades finas, que sugieren estados de ánimo y emociones sutiles, delicadas y tiernas como también evocan imágenes y personajes fantásticos, reflejando la visión adulta del mundo infantil, más bien mítico que real. Recuerda que esto ocurre en Europa a partir del siglo XIX, en pleno romanticismo, gracias a compositores como Schumann, Dukas, Moussorgsky, Tchaikowsky, con repercusión en Chile y Latinoamérica un poco más tardía. En el siglo XX destacan Debussy, Satie, Ravel.

La experta en didáctica Oliva Concha agrega que también existe la música pensada para la iniciación infantil en el aprendizaje sistemático vocal y/o instrumental, en un repertorio genéricamente llamado de piezas fáciles, de variadas épocas, estilos y autores.

Pero tal vez es la música tradicional y/o folclórica infantil de las diversas culturas la que constituye el cuerpo más admirable, diverso y rico. Aunque de autores anónimos, según el músico Sergio Candia "allí se encuentran los elementos de la música en una integración absoluta con el lenguaje verbal, la gestualidad, el juego y la memoria colectiva. Comúnmente es de esta fuente de la que han bebido los compositores e intérpretes de música para niños".

Olivia Concha añade que esta música, en un principio transmitida en forma oral de padres a hijos, se acrisola en el pasado histórico de pueblos y culturas, entregando un signo de identidad con los antepasados. "Representa un significativo patrimonio de saberes y dominios musicales básicos y de conductas, relaciones sociales y afectivas insustituibles en lo familiar y en lo social con sus pares". Generalmente se trata de canciones, versos, juegos, pegas y danzas infantiles funcionales; donde no falta aquella para dormir, o mostrar partes del cuerpo, para reírse, para hacer cosquillas, para dar vueltas, corretearse, pillarse… que se identifican con niños y niñas de un pueblo, ciudad, región, país y continente.

En esa línea se encuentra la llamada Música Popular que encanta a los más pequeños. La catedrática de La Serena explica que es un repertorio creado por autores conocidos que deberían estar enlazados con patrones rítmicos, melódicos, tímbricos de raíz folclórica o tradicional, cuyos textos poéticos, interesantes y atractivos para los más chicos, se transforman en canciones trascendentes para recordar y no olvidar.

Sin embargo, junto con la invención de la energía eléctrica y la proliferación de medios hay un cambio evidente. La música contemporánea toma un tono directo, tal como es la vida actual. Carmen Lavanchy recuerda que en el entorno sonoro hay mucho ruido ambiental: "el niño está rodeado de jingles que influyen en sus gustos musicales. Entre tanto estímulo audiovisual, lograr la atención no es fácil. Y así como han subido los decibeles, la intensidad de los mensajes y la cantidad de ofertas… obviamente la calidad puede bajar".

Este dedito compró…

En el ámbito de la música envasada, de consumo masivo, Olivia Concha comparte lo dicho en 1986 por Florencia Pierret, pedagoga dominicana en Viña del Mar: "Los mercaderes se han apropiado también de la música, y yo agregaría, capturando e invadiendo la frágil y vulnerable mente y sensibilidad infantil".

Si se revisa por ejemplo los 100 productos - casete como CD- más vendidos desde 1997 a la fecha, en los primeros lugares se encuentra Pokémon en castellano, las Canciones de Barney y Dragon Ball. El grupo Mazapán y Cantando aprendo a hablar también sobresalen, pero indiscutiblemente los máximos récords lo ha obtenido Cachureos. Todo indica que la versión 2000, con El Huevo como protagonista, aspira a mantenerse a la cabeza.

Para Sergio Candia, si bien nuestro mundo musical nacional posee virtualmente una riqueza casi infinita, por la gran diversidad de culturas musicales inmersas, en términos de la realidad creada o sustentada por los medios de comunicación masiva, opina que "padecemos una preocupante inanición musical. Y en esto, podría esperar que en una familia con padres desnutridos musicalmente, la probabilidad de hijos también desnutridos es muy alta".

Según Carmen Lavanchy, la comunicación musical debiera trabajarse a nivel de cada padre o madre con su hijo. Aclara que Mazapán se fue desarrollando porque sus miembros tenían canciones que habían nacido siendo alumnas o jugando junto a sus sobrinos o hijos. "Como en el mundo de la literatura, en ese ejercicio de intentar llegar a otro ser humano para contarle cosas que son importantes de la vida han nacido grandes canciones. El mensaje por ser tan personal y único entre dos personas se transforma en algo universal". Está convencida de que la música se vive, no se enseña. "Existen varios métodos, agrega, pero lo importante es que los profesores, más que enseñarles sólo de corcheas y negras, conquisten en sus alumnos el gusto por este arte. La música debe ser integrada en áreas a través de las distintas asignaturas. Tiene que ver con la naturaleza donde se sienten distintos sonidos y tiene que ver con lugares físicos y momentos históricos. Esa es la tendencia a nivel mundial".

Carmen Lavanchy piensa que es importante aproximarse al alumno desde su entorno, sus costumbres. "El ideal es que el profesor quiera hacer música con sus alumnos".

Destaca el ejemplo de los compositores húngaros Zoltan Kodaly y Bela Bartok, que fueron de pueblo en pueblo rescatando todo su acervo folclórico. Desarrollaron un método de enseñanza para niños que hoy ha trascendido por toda Europa. Por su parte, Carl Orff, basándose también en el folclore de su tierra, unió el movimiento y la palabra y dispuso de un gran repertorio para incentivar el gusto por la buena música, desarrollando la motricidad de los más pequeños.

¡A ordenar, a ordenar!

El Método Orff fue estudiado en Salzburgo por Oliva Concha; allí como en Italia y en La Serena, la catedrática ha comprobado que la actividad musical y artística debe partir desde que el niño nace. "Pero al interior del jardín infantil hay parálisis y repetitividad rutinaria peligrosa e injustificable, tanto más si desde hace 50 años sabemos que la edad más importante para la formación de bases y estructuras de la mente y emocionales está entre los 0 y 4 años".

La pedagoga advierte que en los parvularios se considera música ir al baño o a la mesa 'cantando'. "La música es un lenguaje muy comprensivo para el niño, aun antes de la etapa verbal, y dadas sus interesantísimas respuestas, está por sobre otras expresiones artísticas o fenómenos científicos o naturales".

Señala que estamos estancados en la enseñanza de la música, puesto que las investigaciones acerca del potencial encerrado en su enseñanza correcta y los factores de desarrollo que provoca en la persona son muy recientes. Considera urgente un gran debate y reflexión colectiva. En tanto, adelanta qué hacer en la edad preescolar: "Dejar que los niños se expresen, canturreen, inventen sonidos con todo aquello que tienen cerca, partiendo de su voz y su cuerpo, para luego ir explorando y seleccionando objetos, instrumentos interesantes, adecuados a su entorno y sentidos. Haciendo su música así como hacen sus dibujos, cada vez más libremente. Liberar al niño desde el sonido, el gesto, la acción sonora es otra de las formas de hacerlos - además- muy felices".

Así lo ha vivenciado esta catedrática de la Universidad de La Serena a través de su investigación "Renovación de la Educación Musical en Chile a partir del sonido vernacular de América" (PREM). El proyecto ha generado un equipo capacitado en su ejecución y ha sido presentado en diversos seminarios internacionales. El PREM propone la recuperación del sonido vernacular o autóctono de Chile y América proveniente del instrumental (orgánico) precolombino y de la religiosidad popular aún vigente en numerosas manifestaciones étnicas de nuestro país y también de piezas situadas en diferentes museos. La propuesta de Olivia Concha contempla que los niños investiguen y construyan sus propios instrumentos, con un debido control de calidad acústica y apego a las formas tradicionales de construcción artesanal. La segunda etapa prevé que los alumnos construyan músicas de acuerdo a la realidad de cada grupo. Tal como lo demuestran varios videos que captan diversas de estas experiencias los resultados confirman la hipótesis de que la entrega de materiales inexplorados, de valor sonoro y cultural, sin literatura conocida, permite al niño liberar creativamente sus capacidades lógico-musicales.

Como coordinador del Subsector Artes Musicales en la Unidad de Curriculum y Evaluación del Ministerio de Educación, Sergio Candia piensa que a través de la reforma educacional se busca optimizar la apertura a la diversidad de las músicas, básicamente porque esto implica un gran paso hacia la aceptación y conocimiento cariñoso del otro. También relevar, en cierta medida, a esta disciplina escolar de su tradicional estatus 'emotivo' y 'recreativo', poniendo en la conciencia de cada agente educativo que la música también es una forma de pensar y conocer.
Fuente: El Mercurio de Santiago

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Ultima actualización y corrección: 1 de agosto de 2019